25 abril, 2013

La ficción de la realidad




A veces la existencia misma derrama ficción:
Ves un puñado de absurdos actores interpretando sus roles de ilusión,
Como títeres con vida encerrados en unas jaulas que no pueden ver.
Y tú, en medio, te enfrentas a un desconcierto de identidad.

Los juegos se juegan sin piedad.
¿Dónde están los cuchillos de otro tiempo?
Quiero que corten esta falsa realidad.
¿Por qué no puedo volar cuando yo quiera,
Y aterrizar por tierras desconocidas,
Y explorar su misterio,
Y envolverme en su niebla distante?

Me asfixia este podrido olor de mentiras,
Tan desgastado en el tiempo,
Tan aceptado por la ignorancia.

¿Quién es el hombre, quién es la mujer que impide el despliegue de mis alas,
Y que planee con las ramas del otoño,
Y que duerma con el murmullo de los bosques,
Y que despierte al amparo de otras tempestades
Y que el tiempo, mi tiempo, se desvista de los relojes infundados?

A veces la existencia misma derrama ficción
O quizás soy yo una pieza de ficción en una existencia que no es mía. 

09 abril, 2013

Me embarga la duda


Me embarga la duda ante tu presencia.
Una simple mirada tuya, y de pronto,
En el infinito que se dibuja a tu espalda,
Ocho soles encienden el firmamento de una mañana agonizante.
Tan sólo te cuesta mostrarle a la eternidad
Tus perfectos dientes blancos como lunas llenas,
Para que los martillos de mi pecho
Dancen hasta en la última de mis células.
Y en medio de este sueño extraviado,
La duda me embarga sin piedad.

Me pierdo entre los pájaros que corean tu nombre,
Las nubes que me devuelven tu rostro,
El viento que me recuerda a tus pestañas
Y todo lo que a ti me arrastra,
Como un río turbulento cuyo destino inevitable
Son las aguas de tu mar.

Pero, de repente, lenta y convencida, planea la duda,
Apagando con sus pasos fúnebres tu perfecta armonía.

¿Qué hacer contigo?
¿Cómo decirte que tu presencia es mi deleite,
sin morir fusilado por tu respuesta?
¿Cómo quitarme esta duda, sin caer en los horrores de perderte?


01 abril, 2013

No es extraño





No es extraño encontrarte asomada detrás de un recuerdo.
Al amparo de un tenue destello del ayer,
Tus pasos serenos de húmeda arena
Me atraviesan como el sol de esta tarde,         
Y sus vaivenes de otoño te hacen infinita,
Como deseos nacidos de una estrella fugaz.

No es extraño olvidarte sólo para volverte a recordar.
Te tengo atravesada en mi memoria,
Como la tierra a una raíz profunda.
La espontaneidad de tu desparpajo me asalta de repente,
Y en sus alas campechanas me lleva a otro tiempo,
Cuando tu risa contagiosa sembraba primaveras en mis pupilas.

No es extraño encontrarte en mi soledad disfrazada
Porque tu cuerpo se alejó, pero tú nunca te fuiste.
Caminaste por otros senderos,
Pero olvidaste conmigo
Tu sonrisa, tu locura y tu mirada penetrante
Y aquí estarás quizás para siempre,
Aunque tú no lo sepas y yo no lo quiera.

11 marzo, 2013

El silencio que olvidas


Tu crispación me atrapa en olas de azules complejos
que arrastran mi cuerpo hasta la orilla de tu ciega ignorancia
Desde la cresta de una ola veo tu debilidad;
sumergido, no entiendo porqué te ahogas con facilidad

Tus chillidos no son un río bravucón,
tampoco las firmes garras del temible halcón.
Ellos me llevan por las arenas de un desierto
que se desvanece, de pronto, en un pausa infinita.

Calla y escucha cómo laten tus venas,
Descansa y observa cuán hermosa es la noche,
Respira y entiende que no vale la pena
Ni tu enfado, ni tu boca desatada;
Son tus miedos infundados, tus cadenas disfrazadas.
Calla y escucha, la vida susurra tu nombre
en la melodía que deambula a través del universo.

13 noviembre, 2012

A ustedes




A ustedes, grandes señores de garras infinitas
Y luces postizas:
Pueden disfrazar sus fúnebres intensiones
En promesas de ocasión,
Con acento de literato y ademanes de realeza;
Sus retorcidas ambiciones, que tan bien supieron ocultar antaño;
Su adicción incontrolable que ni ustedes mismos conocen…
                                          
Pueden aplazar el sueño eterno,
Ese que se esconde en los corazones humanos desde hace decenios
Y que como una galaxia su energía irradia a todos los rincones,
Y los ojos vivos rebrotan, y la vida vuelve a latir…

A ustedes, seres inanimados; marionetas suicidas,
Que andan a tumbos, como el vuelo del gallinazo moribundo:
Pueden prolongar la agonía;
La del noble, la del niño, la del pez en su río.
Pueden enmascarar su debilidad
En una mueca extraña que ustedes creen que es sonrisa.
Pueden pensar, ilusos, que son los amos del futuro,
Los artífices del germen nuevo; los magos de la vida.

Pero nunca ustedes, grandes señores de las prisas mentecatas,
podrán adueñarse del mañana.
No podrán detener el cambio, que como un ciclón embravecido
Toca las puertas de nuestro presente,
Y las conciencias de aquellos que lo buscaron enardecidos.
No podrán torcer jamás las huellas refulgentes del amor,
Que como vara del destino, nos señala firme el sendero.

¿Y saben por qué señores de carne y mentira?
Porque sólo el que no ama, sigue vuestros caminos;
El que equivocado la ilusión vive como si fuera vida.
Pero no se preocupen, señores del pasado oscuro,
No nos tengan miedo, nosotros no los odiamos,
Tampoco queremos venganza ni compensaciones tardías,
En ese nuevo mundo, que en el horizonte empieza a asomar,
No hay lugar para un odio pasajero.
Allá, el amor, impaciente y deseoso de abrazarnos nos espera,
Por favor, señores de madera y vacío, no le hagan esperar más de lo debido.

17 septiembre, 2012

Una hora antes del almuerzo




-En este mundo falso en el que estamos inmersos, la coherencia es un noble perro que nació sin piernas. Dices que con coherencia llegará la libertad, pero ¿cómo ha de llegar la ansiada libertad si la llamas simplemente a palabras y a lo lejos? ¿Cómo ha de llegar si la deseas pero no la creas?

-Por su puesto que la construye. Con sólo nombrarla contagia a los oídos de su melancolía fastuosa y estos llevan el mensaje hasta el fondo de los corazones y estos, a su vez, estallan en más palabras que cargan su sello a otros oídos que vuelven a escuchar las notas musicales. Mi hermano se refiere precisamente a dejar de desearla y crearla a través de la coherencia.

-Mis disculpas por el groso malentendido. Pero siguiendo con el tema, ¿no le parece a usted, joven mujer, que la coherencia está atada con gruesos grilletes a las patas de una cárcel majestuosa? Esa prisión cuyos barrotes no logran alcanzar a la libertad por más que estiren sus manos afiladas y muestren sus dientes de zorro.

-¡Es verdad!, lleva usted razón. Claro, ahora puedo ver más allá de los obstáculos. Si deseamos la coherencia, estamos encerrándola en esas grandes rejas invisibles. Ella deambulará de la mano de la libertad cuando la tengamos en nuestra vida como parte integral de nuestra existencia.

-Así como cuando te levantas por las mañanas y no te dices que tienes que respirar, sino que simplemente lo haces. Y tampoco necesitas que alguien te lo recuerde o que otro más ilustrado te lo escriba en letras doradas. Así como casi nunca necesitamos recordar que estamos vivos, si no que simplemente vivimos. Así será el día en que la coherencia deje su cárcel para siempre y se abrace a la libertad por aquellos campos infinitos. El día en que no tengamos que decirnos, ni recordarnos  o escribirnos que seamos coherentes, sino que simplemente somos coherentes.  Porque es en esas tierras donde reside la libertad. Allí ansiosa nos espera, sentada y libre, lejos de nuestros chillidos, pataletas, cánticos y pisotones en su nombre.

-Ella, como madre, sabe que no es realmente ella por quien clamamos, sino por aquella imagen suya que los barrotes reflejan en nuestros huérfanos párpados. Es realmente de agradecer su conversación, señora del sombrero de paja.

-No tiene que agradecerme nada, muchacha. Es grande el agrado de haberlos conocido. Pero, como siempre, seguro que de esta conversación no se acordará nadie y morirá como muere el polvo en el aliento húmedo de las olas. Porque usted volverá a su casa a darle de comer a los cerdos y yo volveré a seguir preparando el almuerzo de mi marido, que hoy vendrá hambriento porque le tocaba regar las alfalfas.